Casos reales de importación
Tres operaciones completas coordinadas por SICE para empresas chilenas: qué se pone en juego, cómo lo ordenamos y cómo termina.
→ Importación de maquinaria industrial desde China a Chile
Shanghái → San Antonio · FCL 40' · Régimen TLC Chile–China

Traer una máquina desde China casi nunca falla en el mar. Falla en las costuras. El importador contrata el flete con una empresa, el despacho con otra y el seguro por su cuenta, y cada punto de contacto pierde un día. Cuando el contenedor llega a San Antonio, nadie está mirando el reloj del free time, y ahí empieza a correr el costo que nadie cotizó.
Una empresa que importa una línea de producción o una máquina CNC mueve, en la práctica, un contenedor FCL de 40'. El tránsito marítimo directo Shanghái a San Antonio se ubica entre 18 y 35 días según la naviera, la ruta y los transbordos, así que una planificación seria trabaja con margen sobre ese rango, no con el número optimista.
El punto donde se gana o se pierde plata es el papeleo. Bajo el TLC Chile–China, la maquinaria puede entrar con 0% de arancel ad valorem en lugar del 6% general, pero solo si el certificado de origen calza exactamente con la factura comercial y el código arancelario. Un dato mal copiado y la preferencia se cae, con el arancel completo de vuelta. A eso se suma el IVA de importación del 19%, y el hecho de que para cualquier carga sobre US$1.000 FOB se necesita agente de aduana para tramitar la Declaración de Ingreso (DIN).
El otro reloj es el del contenedor. Las navieras dan un free time acotado en destino, del orden de 5 días para carga seca en importación, y desde el día siguiente corre el demurrage diario, más el almacenaje que cobra el terminal en San Antonio. Un retiro tarde no es una molestia administrativa, es una factura.
Lo que hacemos es tomar la cadena completa como una sola operación. Revisamos la documentación antes del embarque para que el certificado de origen aplique el TLC sin sorpresas, coordinamos el seguro de la carga y gestionamos la DIN con agente de aduanas mientras vigilamos el free time para retirar el contenedor dentro del plazo.
En una operación así coordinada, el contenedor sale del puerto dentro del free time, sin demurrage ni sobrecostos de almacenaje. El 0% de ad valorem se aplica por un certificado de origen bien armado, el IVA se tramita sin observaciones y el importador trata con un solo interlocutor de principio a fin. Referencia de tránsito para planificar: 30 a 35 días.
→ Carga consolidada LCL desde Yiwu para retail
Yiwu → Valparaíso · LCL consolidado

El retail chico compra en Yiwu porque ahí está todo, pero compra poco de cada proveedor. Diez cajas de uno, tres de otro, un pallet de un tercero. Ninguno llena un contenedor, y si cada compra se cotiza y se coordina por separado, el importador termina pagando caro por mover volúmenes que, juntos, ni siquiera ocupan medio contenedor.
El LCL resuelve justamente eso. En vez de arrendar un contenedor completo, se paga por el volumen real que ocupa la carga, medido en metros cúbicos (CBM): largo por ancho por alto en metros. Para carga liviana pero voluminosa puede aplicar un peso volumétrico o una unidad mínima de tarificación, así que el cálculo no siempre es el CBM puro.
La pieza operativa es la bodega de consolidación en China. El operador recibe ahí la carga de todos los proveedores, la reúne en un solo flujo de exportación y la despacha junta hacia Chile. En la práctica, la mayoría de los consolidadores fija un límite de proveedores por embarque y una fecha de corte: la carga que no llegó a la bodega a tiempo, viaja en el siguiente.
Con varios proveedores, el orden documental es lo que sostiene la operación. Cada proveedor aporta su factura y su packing list, y si se quiere aplicar el TLC Chile–China, su propio certificado de origen. El tránsito marítimo desde China a Valparaíso se mueve en un rango amplio, entre 18 y 60 días según la fuente y el esquema, con una referencia estándar cercana a los 30 a 45 días cuando la carga pasa primero por una bodega consolidadora en Yiwu o Ningbo.
Lo que hacemos es consolidar la carga de todos los proveedores en una bodega en China y armar un solo embarque LCL. Tarificamos por el CBM real, alineamos la documentación de cada proveedor antes del corte y entregamos una sola propuesta, en vez de una cotización suelta por cada compra.
Seis proveedores terminan en un embarque y una cotización. El importador paga por el volumen que de verdad ocupa, no por un contenedor a medio llenar, reduce la coordinación a un solo contacto y ordena un proceso que antes vivía en correos sueltos. Referencia de tránsito para planificar: 30 a 45 días.
→ Importar carga peligrosa (IMO) desde Europa sin retenciones
Barcelona → Santiago (vía San Antonio) · Régimen IMO / IMDG

Con la carga peligrosa, el riesgo no está donde la gente lo imagina. No es el mar. Es la clasificación, el papeleo y la bodega. Un producto clase 3, un inflamable, puede cruzar medio mundo sin incidentes y quedar retenido en Chile por un dato mal declarado o por una bodega que no estaba habilitada para recibirlo.
El régimen IMO/IMDG existe para el transporte marítimo de mercancías peligrosas, y exige que la carga esté bien clasificada, embalada, marcada y declarada antes de embarcar. Los identificadores que mandan son la clase de peligro, el número UN, el grupo de embalaje, el nombre técnico y el marcado según IMDG. Antes de reservar, la naviera y el terminal tienen que confirmar que aceptan esa clase y ese tipo de embalaje, porque no todos lo hacen.
La carpeta documental de un embarque IMO suma, sobre lo habitual (factura, packing list y conocimiento de embarque), la declaración de mercancías peligrosas (DGD), la hoja de seguridad (SDS) y la confirmación de la clasificación bajo IMDG. Sin eso alineado desde el origen, la carga no debería siquiera subir al barco.
En Chile, el almacenamiento de sustancias peligrosas se rige por el DS 43, y la bodega donde se guardará la carga puede necesitar autorización sanitaria de la SEREMI de Salud. Esa autorización mira condiciones concretas: ventilación, plan de emergencia, medidas contra incendios y la documentación técnica del recinto. No basta con traer el producto; el lugar donde se guarda también tiene que cumplir. Si la bodega no está habilitada, la carga puede quedar retenida hasta subsanar.
Partimos por la clasificación: clase IMO, número UN y grupo de embalaje. Revisamos la hoja de seguridad, preparamos la DGD y confirmamos con la naviera y el terminal la aceptación de la clase antes de reservar. En paralelo, verificamos que la bodega de destino cuente con la habilitación sanitaria para sustancias peligrosas, de modo que la carga tenga dónde llegar el día que llega.
La carga se libera sin retenciones ni multas y sin rechazos en control. Documentación y embalaje conformes a IMDG desde el origen, y almacenamiento en bodega habilitada. Referencia de tránsito para planificar: 30 a 40 días.
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